Los ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS) han alcanzado niveles nunca antes vistos, con picos de hasta 3,7 terabits por segundo. Los atacantes están perfeccionando la mezcla entre precisión quirúrgica y fuerza bruta masiva. Regiones como Vietnam, Rusia, Colombia y China figuran entre los principales puntos de origen de esta actividad maliciosa. Las universidades también son un blanco inesperado pero vulnerable, especialmente durante el período lectivo. Los ataques DDoS han aumentado en septiembre, superando a sectores tradicionalmente más atractivos como el financiero o el de servicios IT. Estados Unidos ha sido el país más afectado, acumulando el 58% de toda la actividad DDoS global durante el período analizado. La automatización también ha sido clave en la ejecución de ciberataques a gran escala, con 32 millones de violaciones automatizadas registradas solo en septiembre.