El teclado QWERTY es el diseño más extendido en todo el mundo occidental, pero su disposición aparentemente arbitraria se debe a su origen en las máquinas de escribir del siglo XIX. En 1868, Christopher Latham Sholes creó el QWERTY para evitar que las varillas de las teclas se atascaran al pulsar rápidamente. Aunque ha habido intentos de reemplazarlo, como el teclado Dvorak en 1936 y el Colemak en 2006, el QWERTY se mantiene como el estándar global debido al efecto red, el coste de aprendizaje y la compatibilidad tecnológica. La empresa Remington adoptó este diseño en 1879, lo que impulsó su estandarización. A pesar de sus limitaciones, el QWERTY sigue siendo el teclado más utilizado en la actualidad.