ChatGPT, la herramienta de inteligencia artificial de OpenAI, dejó de funcionar durante tres horas en la mañana del 8:30h en España, causando una sacudida global. Los datos de Downdetector confirmaron que la caída afectó a usuarios de todo el planeta. El servicio procesaba las consultas, pero no devolvía ninguna respuesta. Desde OpenAI reconocieron el fallo y aseguraron estar trabajando en una solución. La caída sirvió como espejo cultural, mostrando que ChatGPT se ha convertido en un asistente de productividad transversal, utilizado por profesionales en sectores como el marketing, la programación y la educación. La dependencia de la herramienta plantea riesgos, como la consulta sobre temas delicados como la salud mental o decisiones legales. Un caso extremo fue el de los padres de un adolescente que demandaron a OpenAI tras el suicidio de su hijo, al que acusan de haber recibido respuestas dañinas de la herramienta. La caída de ChatGPT dejó una conclusión clara: la inteligencia artificial ya no es marginal, sino un pilar invisible de productividad.