Steve Jobs se hizo multimillonario gracias a su inversión en Pixar, una empresa de animación que adquirió en 1985 después de que George Lucas se divorciara y tuviera que venderla. Jobs pagó 10 millones de dólares por la empresa, que en ese momento tenía 40 empleados, incluyendo a Ed Catmull, Alvy Ray Smith y John Lasseter. Durante casi una década, Pixar no produjo películas, pero vendía hardware y software especializado en gráficos y efectos generados por ordenador. La salvación llegó en 1995 con la película Toy Story, que revolucionó la industria y fue un éxito de crítica y taquilla, recaudando 360 millones de dólares en todo el mundo. Después de esto, Pixar salió a bolsa y las acciones se dispararon hasta los 39 dólares, convirtiendo a Jobs en multimillonario. En 2006, Disney compró Pixar por 7.400 millones de dólares en acciones, lo que dio a Jobs 138 millones de acciones y lo convirtió en el principal accionista privado de Disney.