Un satélite chino llamado Xinjishu Yanzheng-7 (XJY-7) permaneció en órbita geoestacionaria durante casi cinco años sin revelar su propósito. La empresa australiana High Earth Orbit Robotics (HEO) logró captar imágenes del satélite y revelar su naturaleza oculta. El XJY-7 se lanzó en diciembre de 2020 y se describió como un satélite de verificación de nueva tecnología. HEO utilizó una red de satélites para crear una imagen 3D del XJY-7, que mostró una gran antena de disco y dos paneles solares fijos. El satélite reingresó a la atmósfera de la Tierra el 16 de octubre sobre Tenerife, Islas Canarias. La tecnología de imágenes de satélite a satélite ha mostrado importantes avances, permitiendo revelar detalles ocultos sobre las naves espaciales. China ha lanzado varios satélites sin informar sobre sus propósitos, y el sector aeroespacial del país ha crecido rápidamente en los últimos años.