Burning Man, un evento anual que se celebra en el desierto de Nevada, ha perdido su espíritu original debido a la influencia de Silicon Valley. La conexión a internet proporcionada por Starlink, de Elon Musk, ha sido la última puñalada al evento bohemio. Kevin LeVeau, fotógrafo y participante del evento, ofrece un servicio de WiFi en su campamento, iForgot, mediante una terminal de Starlink. Los asistentes que desean utilizar la red deben realizar un sacrificio, como beber un trago de whisky o recibir un golpe en el trasero. La idea de desconectarse durante Burning Man ha caído en desuso desde la llegada de los servicios de telefonía celular en 2018. Ahora, los satélites de Starlink permiten a los asistentes permanecer conectados en todo momento, lo que ha convertido el evento en una reunión de lujo con boletos caros. Mark Zuckerberg, Tyler Windlevoss y Elon Musk han asistido al evento, pero su presencia ha contribuido a la comercialización del mismo. El evento, que se celebra en la semana previa al primer lunes de septiembre, ha perdido su conexión con los principios de inclusión, autodependencia y autoexpresión.