Un móvil mojado puede sufrir daños internos incluso si parece funcionar normalmente. El agua puede causar corrosión y microcortos, especialmente si el teléfono tiene certificaciones IP67/IP68, que no garantizan una protección total. La humedad puede tardar 24-72 horas en causar fallos de carga intermitentes o problemas de audio. Para minimizar el daño, es importante cortar la corriente interna apagando el teléfono y desconectándolo del cargador. Retirar la funda, tarjetas y accesorios también ayuda. Secar el teléfono con un paño que no suelte fibras y dejarlo en posición que facilite el drenaje natural es recomendable. Los desecantes de gel de sílice son efectivos para absorber la humedad. No se debe utilizar un secador, radiador o horno para secar el teléfono, ya que pueden dañar los componentes. Si el teléfono se apaga y no vuelve a encender, o si aparecen síntomas como audio distorsionado o problemas de carga, es recomendable acudir a un técnico para una revisión profesional.