Los Sindicatos de Datos y las cooperativas de datos son propuestas emergentes para enfrentar el desequilibrio en la economía digital, donde las grandes plataformas tecnológicas se benefician de la información generada por los usuarios sin darles voz en cómo se usan esos datos. Estos colectivos buscan representar a los usuarios para negociar colectivamente sobre el uso, valor y posible compensación por sus datos. Inspirados en los sindicatos laborales tradicionales, son organizaciones democráticas donde los miembros participan en decisiones clave. Las cooperativas de datos ofrecen una aproximación más estructurada y legal, otorgando propiedad y control real sobre los datos a sus miembros. Pensadores como Jaron Lanier y Glen Weyl proponen tratar los datos como trabajo, lo que cambiaría la forma en que se ven los derechos de los usuarios. Un estudio académico de abril de 2025 destaca el potencial de las cooperativas de datos en sectores como la salud, la agricultura o la construcción. Para impulsar estos modelos, se pueden crear o unirse a colectivos, determinar qué datos se compartirán y negociar con plataformas tecnológicas. La idea es imaginar un mundo donde los ciudadanos digitales recuperen el control y el valor de su vida en línea.