El iPhone ha cambiado nuestra forma de interactuar con el mundo, creando nuevos puestos de trabajo y conectando a las personas de manera inimaginable. Sin embargo, también tiene un lado oscuro, como la adicción a deslizar la pantalla, que puede tener implicaciones neurológicas. El cerebro busca constantemente recompensas y placer, y los smartphones están diseñados para alimentar esta necesidad. La profesora Éilish Duke explica que desbloquear el iPhone se ha convertido en un hábito automático, y que el uso constante puede ser un mal uso. Para evitar la adicción, se pueden establecer momentos para desconectar, reconectar con el mundo físico y controlar el impulso de usar el teléfono. El Tiempo de Uso es una herramienta útil para controlar el uso del iPhone, y se pueden establecer límites diarios para el uso de aplicaciones. Jony Ive, el legendario diseñador jefe de Apple, ha admitido que algunos productos han tenido consecuencias no intencionadas, y que el uso constante del iPhone puede ser un mal uso. Los adolescentes son especialmente vulnerables a la adicción, ya que su corteza prefrontal no está completamente desarrollada hasta los 23 o 24 años.