NVIDIA se encuentra en medio de un pulso político y económico con Trump para vender versiones recortadas de sus GPU Blackwell a China, esenciales para la Inteligencia Artificial del país asiático. El CEO de NVIDIA, Jensen Huang, ha admitido que el proceso será largo y que aún no hay acuerdos cerrados. La propuesta de Trump es vender un modelo limitado, entre un 30% y un 50% menos potente que el estándar, para equilibrar la capacidad de cómputo de Pekín y dar oxígeno a NVIDIA en un mercado de 50.000 millones de dólares. Sin embargo, los sectores más duros dentro de La Casa Blanca temen que incluso versiones reducidas de Blackwell otorguen a China un acceso estratégico a la infraestructura de IA. NVIDIA ya tiene preparada la GPU en caso de que Trump dé el visto bueno, y se espera que TSMC la tenga en producción en pocos meses. Huang no contempla no vender a China, pero Xi Jinping quiere evitar que el 15% de las ventas vaya a las arcas estadounidenses.