El banding de color es un defecto que puede afectar la calidad de imagen en televisores, especialmente en pantallas de gama media o baja. Se produce por el redondeo en contenido digital y puede ser mitigado con contenido de máxima calidad, evitando modos de imagen que exageren el problema y activando tecnologías de gradación suave. Películas en discos UHD o archivos de alta calidad sin compresión de color ofrecen profundidad de 10 bits, lo que reduce drásticamente el banding. Algunos fabricantes, como Sony, han desarrollado algoritmos que analizan cada píxel y suavizan la transición entre colores. El banding de color puede ser frustrante, pero no es un enemigo invencible. Con contenido de calidad, ajustes de imagen adecuados y tecnologías de gradación suave, es posible disfrutar de transiciones de color más naturales y una experiencia visual mejor. Los televisores OLED, QLED y LED pueden sufrir de banding de color, pero es más común en pantallas de gama media o baja. La profundidad de bits es determinante para representar transiciones suaves, y con 8 bits, el color es insuficiente para representar transiciones suaves, lo que provoca el banding.