Microsoft ha cambiado su estrategia de negocio, pasando de vender software a vender servicios y suscripciones. Ha invertido en OpenAI, una empresa de inteligencia artificial, y ha asegurado el acceso garantizado y perpetuo a sus modelos de IA. Esto le permite integrar la IA en sus productos y servicios, como Office y Azure, y convertir la IA en una infraestructura invisible. La empresa puede desarrollar sus propios modelos de IA o utilizar los de OpenAI, lo que le da libertad tecnológica y estabilidad comercial. Microsoft se enfoca en ser el lugar donde se utiliza la IA, en lugar de competir por tener la mejor tecnología. OpenAI se libera para crecer como empresa y Microsoft se asegura de que la IA pase por su software, independientemente de quién la haya creado. La distribución define hoy el poder en la industria tecnológica.