En 1997, Steve Jobs gastó 100 millones de dólares para adquirir el negocio de clones de Power Computing y poner fin a la producción de Mac clones. Entre 1994 y 1997, Apple había licenciado su sistema operativo a empresas como Power Computing y DayStar Digital, lo que resultó en la creación de ordenadores Mac más rápidos, baratos y personalizables que los oficiales. Sin embargo, Jobs consideró que estos clones estaban perjudicando a Apple en lugar de ayudarla. Los clones no cubrían los gastos de ingeniería y marketing de la plataforma Mac OS, y Apple solo ganaba 50 dólares por cada clon vendido. La decisión de Jobs permitió a Apple recuperar el control y relanzar la compañía. El equipo de ingenieros de Power Computing y su experiencia en venta directa fueron incorporados a Apple, y el Apple Store online se lanzó con el mismo modelo de configuración en línea que había inventado Power Computing.