Waymo planea operar con sus robotaxis sin conductor en Londres el próximo año, pero antes debe ganarse la confianza de los reguladores. La elección de Londres no es casual, ya que Uber y Lyft también tienen planes para la ciudad. El Reino Unido aspira a permitir estos servicios a partir de la primavera de 2026. La prueba de fuego para la conducción autónoma en Europa se llevará a cabo en Londres, donde las calles estrechas y complejas suponen un desafío para los robotaxis. Waymo asegura que sus coches tienen un 78% menos de posibilidades de sufrir un accidente con lesiones que un humano. El negocio de la conducción autónoma podría alcanzar los 600.000 millones de dólares en menos de una década. Los taxistas han recibido la noticia con escepticismo, apuntando a que el servicio de Waymo se parece más a una atracción turística que a una alternativa de movilidad. La seguridad es el gran problema al que se enfrentan las compañías, ya que un accidente con un vehículo autónomo puede generar más desconfianza que si el vehículo lo conduce un ser humano.