AMD se siente incómoda con la alianza entre Intel y NVIDIA, lo que representa una amenaza directa para su negocio en PC, portátiles, centros de datos y Inteligencia Artificial. La unión de las arquitecturas de Intel con el ecosistema CUDA de NVIDIA apunta a una nueva generación de plataformas integradas. AMD anticipa mayor competencia y presión de precios, lo que puede afectar materialmente su negocio y márgenes. La compañía ha invertido en fotónica, compiladores y arquitecturas heterogéneas para sostener su ofensiva. La advertencia sobre la presión de precios sugiere una posible erosión en los márgenes de productos clave como Ryzen, Threadripper y aceleradores Instinct. AMD se prepara para una competencia más feroz en un mercado donde ya no basta con ser rápido, sino más inteligente. La alianza entre Intel y NVIDIA obliga a AMD a redefinir su estrategia de producto y posicionamiento. La compañía ha tenido uno de sus mejores momentos financieros, con ingresos trimestrales récord y la integración en marcha de adquisiciones clave como ZT Systems, Enosemi y Brium.