La startup australiana Crest Robotics ha desarrollado un robot llamado Charlotte, capaz de imprimir casas de 200 metros cuadrados en un solo día utilizando basura reciclada. El robot tiene un diseño biomimético inspirado en las arañas y utiliza un sistema de impresión 3D por extrusión para depositar capas de un compuesto formado por arena, vidrio reciclado y ladrillo triturado. Esto permite crear muros sólidos y resistentes al fuego y a las inundaciones, con una huella ambiental menor que la de la construcción tradicional. La tecnología tiene el potencial de marcar la diferencia en un contexto en el que 1.600 millones de personas viven en condiciones inadecuadas, según ONU-Hábitat. Los creadores de Charlotte apuntan a un problema real: el déficit global de vivienda y el aumento de desastres climáticos. El robot podría convertirse en una solución inmediata para construir refugios y hogares dignos en tiempo récord, especialmente en zonas remotas o devastadas por catástrofes. Aunque el objetivo inmediato es la vivienda social y sostenible en la Tierra, los ingenieros detrás de Charlotte miran más allá, hacia la exploración espacial, y ya han sido contactados por la NASA para estudiar tecnologías similares para sus planes de colonización espacial.