La inteligencia artificial avanza a un ritmo acelerado, lo que podría llevar a la singularidad tecnológica, un punto de inflexión que transformaría radicalmente el trabajo, la economía y las relaciones humanas. El concepto de singularidad, acuñado por Vernor Vinge en 1993, describe el momento en que la inteligencia artificial supera la inteligencia humana. Según expertos, esta etapa traería soluciones médicas revolucionarias, nuevas formas de creatividad y enormes retos éticos. Sam Altman, CEO de OpenAI, sostiene que herramientas como ChatGPT ya potencian la productividad científica y creativa. Otros especialistas, como Ray Kurzweil, proyectan que este hito podría alcanzarse en 2029. El camino hacia la singularidad se mide con indicadores como el Time to Edit, que evalúa la velocidad con la que editores humanos corrigen traducciones hechas por IA. Entre 2015 y 2022, el tiempo por palabra disminuyó casi a la mitad, acercando a las máquinas al rendimiento humano en el procesamiento del lenguaje.