La carrera por dominar la inteligencia artificial está impulsando la construcción de centros de datos en Estados Unidos, lo que ha generado resistencia en algunas localidades. En Saline Township, Michigan, se rechazó la construcción de un centro de datos de 100 hectáreas debido a su consumo de agua, electricidad y ruido. La promotora Related Digital respondió con una demanda judicial, pero el municipio logró algunas concesiones. En St. Charles, Missouri, se aprobó una moratoria de un año que prohíbe la construcción de centros de datos. La ciudad de Lordstown, Ohio, acogió con entusiasmo un proyecto de inversión de 500.000 millones de dólares, pero luego introdujo una prohibición permanente de nuevos centros de datos. En Virginia, el problema de los centros de datos se ha convertido en un asunto electoral. Las empresas tecnológicas necesitan estas infraestructuras para impulsar su tecnología basada en inteligencia artificial generativa, pero las localidades están cada vez más reticentes a su construcción. La demanda energética de la IA está creciendo sin freno, lo que ha generado un conflicto que no ha hecho más que empezar.