SpaceX ha completado su lanzamiento número 100 en lo que va de año, llevando a bordo del cohete Falcon 9 un lote de 24 satélites de la competencia. La empresa de Elon Musk ha desplegado más de 8.000 satélites Starlink en seis años, consolidando un dominio casi absoluto del mercado de Internet de banda ancha satelital. Sin embargo, un competidor con un músculo financiero comparable ha entrado en escena: el Proyecto Kuiper de Amazon, fundado por Jeff Bezos. La licencia de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos exige que Kuiper tenga en órbita la mitad de su constelación (1.618 satélites de un total de 3.232) antes de julio de 2026. Para cumplir con el plazo, Amazon ha firmado contratos con varias empresas de cohetes, incluyendo SpaceX. Aunque Bezos intentó evitar que Amazon usara los servicios de SpaceX, la opción más rentable fue contratar varios cohetes Falcon 9. SpaceX ha demostrado que está dispuesta a lanzar satélites de sus competidores, y ha utilizado su posición dominante en el mercado de lanzamientos para presionar a sus rivales y obtener derechos de espectro radioeléctrico. El espectro radioeléctrico es un recurso finito y esencial para las comunicaciones inalámbricas, y SpaceX lo necesita desesperadamente para dar servicio a los más de cuatro millones de usuarios de Starlink. La empresa de Musk ha pedido a empresas como OneWeb y Kepler Communications que le cedieran parte de sus derechos de espectro como condición para lanzar sus satélites.