La NVIDIA RTX Titan Ada, una tarjeta gráfica nunca lanzada al mercado, contaba con un adaptador de alimentación de 6 conectores de 8 pines para soportar hasta 900W. Esta tarjeta estaba basada en el chip más potente de la arquitectura Ada Lovelace, con más shaders, capacidad de cómputo y memoria VRAM (48 GB) que la GeForce RTX 4090. Su consumo energético era extremadamente alto, llegando a 450W en carga estándar y 600W con overclocking. El adaptador de alimentación era de mayor calidad y estaba diseñado para ser comercial, con un coste de fabricación elevado. La tarjeta llevaba fecha de enero de 2022, lo que sugiere que NVIDIA consideró lanzarla al mercado en paralelo con la RTX 4090. El proyecto finalmente fue cancelado debido a su alto consumo energético.