La Unión Europea ha establecido una nueva legislación que obligará a los fabricantes a incluir cables desmontables USB-C en los cargadores y adaptadores de corriente a partir de 2028. Esto se debe a que los cargadores con cables integrados no aseguran el rendimiento prometido y no permiten cambiarlos por otros mejores. La legislación también exigirá que los fabricantes indiquen la potencia nominal de los cargadores y cables, lo que permitirá a los consumidores saber la cantidad de energía eléctrica que pueden suministrar. La potencia nominal se indica con voltaje y amperios, por ejemplo, 5V y 1A para dispositivos de bajo consumo. La UE espera que estas medidas consigan ahorrar 1.070 TWh al año para 2030 con una venta estimada de 400 millones de cargadores y fuentes. La legislación se aplicará no solo a los cargadores de smartphones, sino también a las fuentes de alimentación externas de hasta 240W.