Oliver McCann, sin formación musical, ha superado los tres millones de reproducciones con su proyecto imoliver gracias a herramientas de inteligencia artificial como Suno o Udio. La música generada por IA puede crear letras, melodías y arreglos, democratizando la creación musical. Sin embargo, también plantea dudas sobre la calidad artística y el valor de la música. Grandes discográficas como Sony Music y Universal Music Group han presentado demandas contra empresas de IA por infracción de copyright. La reacción de los artistas es diversa, algunos como will.i.am y Timbaland exploran sus posibilidades, mientras que otros temen que la IA devalúe la creatividad humana. En Europa, la GEMA ha demandado a Suno por similitudes con temas famosos. La música generada por IA ya es una realidad que crece a gran velocidad, con un 18% de las canciones subidas a Deezer generadas por IA.