La inversión de NVIDIA en Intel para desarrollar CPU basadas en arquitectura x86 ha generado una reacción inmediata en el mercado. Jason Chen, CEO de Acer, señaló que el impacto de este acuerdo no se limita a su posible efecto sobre TSMC, sino que introduce un conjunto de nuevas variables que complicarán la planificación y el suministro dentro de la industria del PC. La entrada de NVIDIA en este escenario añade un nivel adicional de fragmentación que obligará a las marcas a adaptar sus estrategias de abastecimiento. La industria está entrando en una fase en la que la gestión del suministro de CPU será más difícil que nunca. La necesidad de equilibrar diferentes arquitecturas, calendarios de producción y acuerdos comerciales entre proveedores puede generar tensiones operativas y aumentar los costes logísticos. Aunque se espera que la segunda mitad de 2025 sea más estable que la primera, la volatilidad de precios y la posible escasez de componentes siguen siendo factores que deberán vigilarse de cerca. La presión continua sobre los precios de la memoria también es un factor a considerar. Chen indicó que el aumento de los costes de los componentes de PC y portátiles no se traducirá necesariamente en un encarecimiento de los productos finales.