La huella hídrica del streaming se refiere a la cantidad de agua utilizada para producir y transmitir contenido en línea. Los centros de datos necesitan enfriar sus servidores, lo que requiere grandes cantidades de agua. Un estudio de la Universidad de California encontró que reproducir un video de una hora en alta definición puede implicar el uso indirecto de entre 2 y 12 litros de agua. La calidad del video también impacta en la huella hídrica, con contenido en 4K multiplicando varias veces la huella hídrica frente a contenido en definición estándar. Empresas como Netflix y Google están invirtiendo en energías renovables y sistemas de enfriamiento más eficientes. Los usuarios pueden reducir su huella hídrica del streaming bajando la resolución, descargando contenido en lugar de retransmitirlo y evitando reproducciones innecesarias. La huella hídrica del streaming es un problema real que puede reducirse con pequeños cambios en los hábitos de los usuarios y mejoras en la infraestructura de las plataformas de streaming.