Ken Goldberg, profesor de la Universidad de California en Berkeley, afirma que el mundo real es un reto que los robots aún no pueden superar debido a la 'brecha de datos de 100.000 años' que separa el conocimiento digital del aprendizaje físico. Según sus cálculos, si una persona intentara leer todo el texto disponible en internet, tardaría unos 100.000 años. Los robots no disponen de una fracción comparable de información sobre el mundo físico, lo que hace que la IA pueda redactar ensayos impecables, pero no sirva un café sin volcarlo. Goldberg sostiene que la robótica avanza, pero con límites físicos y económicos que el público tiende a subestimar. Los empleos manuales están entre los más seguros, mientras que los puestos administrativos o de gestión rutinaria son los más susceptibles a la automatización. La colaboración entre humanos y máquinas podría convertirse en una extensión del trabajo humano, donde las máquinas asuman tareas repetitivas y peligrosas, y las personas se centren en la creatividad, el análisis y la empatía.