La seguridad submarina se ha convertido en un tema prioritario debido a los recientes cortes en gasoductos y cables de telecomunicaciones. Empresas de defensa como BAE Systems y Thales, así como start-ups como Helsing, están invirtiendo en tecnologías de vanguardia para proteger los activos submarinos. La Comisión Federal de Comunicaciones de EEUU ha endurecido las regulaciones sobre cables submarinos, y Reino Unido ha incluido la protección del ámbito submarino en su revisión estratégica de capacidades militares. La empresa Fincantieri prevé que el mercado global de defensa y submarinos comerciales crezca en 50.000 millones de euros al año. La inteligencia artificial y la miniaturización de sistemas informáticos están impulsando una revolución en la defensa submarina. La Marina Real británica ha desarrollado un submarino no tripulado de gran tamaño, y empresas como Thales y Helsing están trabajando en sistemas de detección submarina autónomos en tiempo real.