Un juez federal ha decidido que Google no tendrá que vender Chrome ni Android, pero deberá aceptar límites significativos en sus contratos de distribución. La sentencia prohíbe acuerdos exclusivos para Chrome, Search, el asistente de Google y Gemini. Google tendrá que ofrecer a sus rivales información clave de su buscador, pero solo a empresas que cumplan criterios específicos. El fallo también restringe los acuerdos que garantizan a Google la posición predeterminada en navegadores y dispositivos móviles. El Departamento de Justicia había solicitado medidas más agresivas, como la venta forzosa de Chrome y el fin de todos los contratos de distribución. El caso comenzó en 2020 y ha puesto bajo la lupa el poder del buscador. Google pagó 26.300 millones de dólares en 2021 para asegurarse ser el motor predeterminado en navegadores y móviles. El juez dictaminó que Google había actuado como monopolio. La sentencia apunta al corazón de la ventaja competitiva de Google: su monopolio de señales de búsqueda. Google planea apelar y el proceso apunta a extenderse durante mucho tiempo.