Google no tendrá que vender Chrome ni Android, pero deberá modificar sus prácticas comerciales para restaurar la competencia en el mercado de las búsquedas y la distribución de apps. El juez federal Amit Mehta desestimó la propuesta del Departamento de Justicia de Estados Unidos de forzar la venta de Chrome. La sentencia de 230 páginas marca un punto medio entre una sanción estructural drástica y una regulación leve. Google deberá ofrecer condiciones de distribución más neutrales y no podrá condicionar el acceso a la Play Store o los acuerdos de participación en ingresos a la instalación previa de sus apps. El juez Mehta permitió que Google siga pagando para que su buscador sea el predeterminado en Safari y otros entornos, pero no podrá usar su posición dominante en Android para imponer sus propios servicios sin alternativas reales. La decisión judicial podría tener consecuencias tangibles en la experiencia de los usuarios de Android y en la estrategia de monetización de la empresa.