Google ha desarrollado un algoritmo llamado Quantum Echoes que permite a su computadora cuántica resolver problemas 13.000 veces más rápido que un supercomputador clásico. El algoritmo se basa en la mecánica cuántica y utiliza un fenómeno llamado interferencia constructiva para amplificar las ondas y medir con precisión. La computadora cuántica de Google resolvió un problema en poco más de dos horas, mientras que el segundo supercomputador más potente del mundo, Frontier, hubiera tardado 3,2 años. El algoritmo permite modelar la estructura de sistemas en la naturaleza, desde moléculas hasta agujeros negros. El equipo de Google, que incluye al recién galardonado con el Premio Nobel Michel H. Devoret, ha trabajado durante décadas en este ámbito. La computación cuántica sigue siendo una tecnología experimental, pero Quantum Echoes demuestra que el software cuántico avanza a un ritmo paralelo al del hardware. Google aplicó Quantum Echoes a un experimento de prueba de concepto para la Resonancia Magnética Nuclear, que actúa como un 'microscopio molecular' para diseñar fármacos o establecer la estructura molecular de nuevos polímeros.