Francia defiende que las descargas temporales de contenido en plataformas como Netflix y Spotify deberían ser consideradas como 'copia privada' y, por tanto, estar sujetas a una tasa. El canon digital, que existe en Francia desde 1985, se aplica a dispositivos como móviles y discos duros, y recaudó 246 millones de euros en 2024. Sin embargo, el modelo se resquebraja en la era del streaming, donde ya no se copia, se reproduce. El intento francés de gravar el modo offline de las plataformas ha sido frenado por el abogado general de la UE, Maciej Szpunar, quien argumenta que las descargas offline no son copias privadas porque el usuario no tiene control ni propiedad sobre los archivos. La disputa judicial se inició en los Países Bajos entre HP y Dell, y Francia fue el único país que intervino para defender su interpretación. El caso llegó al Tribunal de Justicia de la UE, donde se decidió que las descargas offline no deberían tributar. A pesar de esto, Francia sigue sola en su cruzada para adaptar la copia privada al mundo del streaming, y los lobbies que la respaldan seguirán buscando fórmulas para recuperar esos ingresos.