El gobierno de Estados Unidos está considerando adquirir un 10% de Intel utilizando fondos de la Ley CHIPS and Science, lo que convertiría al Estado en un accionista relevante. La administración Trump estudia transformar parte de los 10.900 millones de dólares en subvenciones en acciones de Intel. El objetivo es reforzar la independencia tecnológica del país frente a Asia, reduciendo la dependencia de TSMC y acelerando la construcción de nuevas fábricas de chips en suelo estadounidense. Intel, que atraviesa una época oscura, es la única posibilidad para reforzar esta independencia. La adquisición permitiría al gobierno supervisar más de cerca la evolución de los proyectos financiados y transmitir un mensaje de control sobre una industria considerada crítica para la seguridad nacional. El anterior CEO, Pat Gelsinger, ya vislumbraba un futuro así, planeando convertir a Intel Foundry en una filial independiente. Las acciones de Intel cayeron un 3-4% tras conocerse la noticia, reflejando el nerviosismo de los inversores ante una eventual injerencia gubernamental en la gestión corporativa.