Los puertos USB 3.0 pueden generar interferencias electromagnéticas que afectan la señal de Wi-Fi de 2,4 GHz, causando lentitud y conexiones intermitentes. Esto se debe a la radiación generada por los cables o periféricos mal apantallados conectados a estos puertos. La solución es alejar cualquier cable o dispositivo USB 3.0 del router o priorizar la conexión a redes de 5 GHz. Los ingenieros de Intel descubrieron este problema hace casi quince años. Los puertos USB 3.0 se pueden identificar por su color azul y suelen estar en discos duros externos y pendrives. La mejor opción es priorizar la conexión a redes de 5 GHz, que ofrecen mayores velocidades en aquellos que están cerca, y dejar la red de 2,4 GHz para accesorios inteligentes que no necesitan una conexión veloz.