Elon Musk tiene un proyecto para controlar robots con la mente humana a través de Neuralink y Tesla. Sin embargo, los avances recientes muestran que este proyecto todavía enfrenta barreras gigantes. Neuralink, la empresa de neurotecnología de Musk, ha implantado un dispositivo en el cerebro de un paciente, Noland Arbaugh, pero el dispositivo ha perdido eficacia después de unos meses. Por otro lado, los robots humanoides Optimus de Tesla apenas logran ejecutar movimientos básicos. La brecha entre la visión y la práctica sigue siendo abismal. Musk proyecta un futuro donde estos robots realicen tareas domésticas o laborales complejas y sean controlados con la mente humana, pero el propio hardware y los sistemas de control del Optimus aún están muy lejos de ese escenario. La unión entre cerebro y robot podría lograrse 'muy pronto', según el jefe de cirugía de Neuralink, pero los expertos consideran que esta es una declaración simbólica más que un plan técnico real. La promesa de Musk es seductora, pero la realidad tecnológica actual es cruda. Neuralink y Tesla encarnan una visión de futuro donde el cuerpo y la máquina se funden, pero el camino hacia ese destino parece mucho más largo y complejo de lo que sus creadores admiten. El 80% del valor de Tesla podría provenir de los robots en el futuro, según Musk, pero esto choca con la realidad tecnológica actual.