Dylan Patel nunca pagó por Netflix ni HBO porque siempre usó cuentas ajenas, pero ahora tiene suscripciones a ChatGPT, Perplexity y Gemini sin compartirlas. Las plataformas de streaming han invertido mucho en evitar el uso compartido de cuentas, pero la IA generativa no necesita esto porque la vergüenza de compartir conversaciones personales es suficiente. La historia de una cuenta de ChatGPT es un diario íntimo y profesional, y la gente prefiere pagar antes que admitir su dependencia de la máquina. OpenAI descubrió que la gente se había acostumbrado a un chatbot más cálido y empático, y no quería perderlo cuando se actualizó a GPT-5. Las plataformas de IA han encontrado el modelo de negocio perfecto, ya que no necesitan gastar dinero en candados porque la gente prefiere pagar antes que compartir sus intimidades.