China está desarrollando instalaciones submarinas para reducir y transformar el uso de su energía. El objetivo es aprovechar el agua fría del mar como refrigerante natural, reduciendo hasta un 40% el gasto energético. En 2022, se sumergió la primera instalación de este tipo a 30 metros de profundidad frente a la isla de Hainan, y desde entonces funciona sin fallos. Ahora, se está trabajando en un proyecto de segunda generación en Shanghái, con una inversión de 1.600 millones de yuanes (unos 222 millones de dólares) para levantar un clúster submarino de 24 megawatts. La meta es lograr una eficiencia energética (PUE) inferior a 1,15, y más del 90% de su energía procederá de parques eólicos marinos. La hoja de ruta contempla dos fases: en septiembre de 2025 entrará en operación una planta piloto de 2,3 MW, y más adelante se desplegará el clúster completo. El gobierno chino y la empresa Hicloud Technology están detrás de este proyecto, que busca aprovechar el entorno natural hostil para la vida humana, pero perfecto para máquinas que necesitan refrigeración constante.