El Papa Leo XIV ha rechazado la idea de crear una versión digital de sí mismo basada en inteligencia artificial, asegurando que no autorizará nada semejante. Considera que un papa artificial carecería de discernimiento espiritual, empatía genuina y sentido del contexto. La tecnología de los avatares generados por IA está ganando popularidad, pero el Papa insiste en que la Iglesia debe levantar la voz ante el desequilibrio en la inversión en IA y las necesidades básicas de la humanidad. También ha cuestionado el papel de los grandes millonarios, como Elon Musk, en el desarrollo de la IA. El Papa aboga por un uso responsable y regulado de la tecnología, y defiende la dignidad humana en este nuevo escenario. La Iglesia debe ofrecer orientación moral y defender la dignidad humana. El Papa no teme a la tecnología, pero se rehúsa a ser convertido en una interfaz.