Un informe del MIT revela que solo el 5% de los proyectos piloto de IA generativa en grandes empresas alcanzan un impacto positivo y medible en sus ingresos. El resto, un 95% de los proyectos, no consigue transformar de manera efectiva ninguna parte esencial de la organización ni obtener un retorno de la inversión. El problema radica en una integración empresarial mal orientada y la falta de una estrategia corporativa clara para la IA. Los modelos de IA generalistas, como ChatGPT, son eficaces como asistentes para mejorar la productividad de los empleados, pero no logran adaptarse a los flujos de trabajo especializado de las empresas. En cambio, los agentes de IA especializados sí consiguen transformar el área en la que se aplican. El informe también destaca que el verdadero retorno de inversión proviene de la automatización de procesos internos y de back-office. Un 60% de las empresas encuestadas investigaron la posibilidad de implementar este modelo, pero solo el 20% lo puso a prueba en un proyecto piloto. La consultora Gartner estima que en unos años el 40% de los proyectos de IA se estrellará. El informe también señala la diferencia entre las soluciones creadas a medida por las empresas y las herramientas adquiridas a proveedores especializados, con un 33% de éxito en las soluciones internas y un 67% en las soluciones externas.