Un equipo de científicos en la Universidad Politécnica del Noroeste en Xi'an, China, ha desarrollado una medusa robótica llamada 'fantasma submarino' que mide 12 centímetros de diámetro y pesa 56 gramos. Esta medusa artificial utiliza actuadores electrohidraulicos y materiales hidrogel con electrodos integrados para replicar los impulsos naturales de una medusa real, lo que le permite moverse de manera eficiente y silenciosa en el agua. El 'fantasma submarino' también cuenta con una cámara integrada y un chip de inteligencia artificial que le permiten identificar objetos bajo el agua con gran precisión. El profesor Kai Tao, líder del proyecto, destaca que este diseño biomimético resuelve varios cuellos de botella tecnológicos que enfrentaban los robots submarinos tradicionales en entornos extremos. La medusa robótica podría tener aplicaciones prácticas en vigilancia submarina, inspección de infraestructuras, monitoreo ambiental o exploración de ecosistemas frágiles. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre el riesgo de predación involuntaria y la necesidad de evaluar cuidadosamente su interacción con los ecosistemas.