En Tokio, miles de tiendas utilizan robots para abastecer sus estanterías, pero detrás de esta automatización se encuentran manos humanas conectadas desde Filipinas. Un grupo de jóvenes filipinos vigila y controla los movimientos de los brazos robóticos, corrigiendo errores y asegurando que todo funcione sin problemas. La empresa Telexistence, con sede en Tokio, diseña y gestiona los robots, mientras que Astro Robotics, en Manila, dirige la sala de control. El sistema utiliza tecnología de Microsoft y Nvidia, y los operadores filipinos cobran entre 250 y 315 dólares al mes. La automatización se ha convertido en una estrategia para sostener el servicio en Japón, que se enfrenta a una escasez crónica de trabajadores en el sector minorista. El mercado de los agentes de inteligencia artificial podría multiplicarse por ocho y alcanzar casi 43.000 millones de dólares en 2030. Filipinas se está convirtiendo en un centro estratégico para la mano de obra tecnológica, con empresas extranjeras buscando talento técnico a bajo coste.