El 14 de octubre finaliza el soporte oficial de Windows 10, lo que significa que millones de ordenadores en todo el mundo estarán indefensos ante nuevas vulnerabilidades. Según Statcounter GlobalStats, Windows 10 tiene una cuota global del 40,84%, lo que supone cientos de millones de PCs, portátiles y otros dispositivos expuestos a riesgos. En España, la cuota es aún más preocupante. Los hackers podrán explotar nuevas vulnerabilidades que no serán corregidas por Microsoft. Los usuarios pueden actualizar a Windows 11, aprovechar la extensión gratuita del periodo de actualizaciones o optar por otros sistemas operativos como Linux. Apple tiene una actitud más drástica en cuanto a las actualizaciones, priorizando la actualización constante. Microsoft siempre ha mantenido la compatibilidad hacia atrás, lo que tiene ventajas pero también desventajas en cuanto a la seguridad. El fin del soporte de Windows 10 plantea un problema gigantesco para usuarios finales y empresas, que pueden ver su operativa comprometida ante futuras vulnerabilidades.