Los emojis nacieron en Japón en 1999, creados por Shigetaka Kurita, y se convirtieron en un lenguaje global con la integración en iOS 5 en 2011. Aunque Unicode regula los códigos de los emojis, cada empresa puede diseñarlos de manera diferente, lo que lleva a diferencias en la interpretación. Apple, Google, Samsung y Microsoft tienen sus propios estilos de diseño, lo que puede cambiar el significado de un emoji. En 2017, las diferencias eran más evidentes, pero en 2025, las diferencias son menores y se centran en matices emocionales. La cultura también juega un papel importante en la interpretación de los emojis, y algunos símbolos pueden tener diferentes significados en diferentes países. Unicode lanza nuevos emojis cada año, pero la aprobación y la integración en los dispositivos pueden tardar meses. La búsqueda de un emoji universal es un desafío, ya que cada empresa quiere preservar su identidad visual.