La criptografía visual es un método de seguridad que permite dividir un secreto en dos imágenes que solo lo revelan al superponerlas. Fue desarrollado en 1994 por Moni Naor y Adi Shamir. El método consiste en dividir una imagen secreta en varias transparencias que parecen ruido aleatorio. La magia ocurre cuando se superponen todas las transparencias, revelando el secreto sin necesidad de computadoras ni algoritmos complejos. La criptografía visual ofrece seguridad perfecta, ya que incluso con poder computacional infinito, es imposible extraer información sobre el secreto desde una sola transparencia. Los investigadores han desarrollado esquemas para imágenes en escala de grises y a color, y han explorado aplicaciones en sistemas de votación, autenticación biométrica y dispositivos IoT. Sin embargo, la criptografía visual no es perfecta y tiene desafíos como la expansión del tamaño de la imagen y la pérdida de contraste. Los investigadores han desarrollado soluciones para estos problemas y han explorado el futuro de la criptografía visual en el territorio cuántico.