En 1997, Apple se encontraba en una situación crítica con ventas en mínimos históricos. El regreso de Steve Jobs marcó un punto de inflexión. El 6 de mayo de 1998, Jobs presentó el iMac, un ordenador que parecía sacado de una película de animación. A pesar de la crítica por no tener disquetera, el iMac se convirtió en un éxito de ventas espectacular, con más de cinco millones de unidades vendidas. El diseño del iMac, creado por Jony Ive, inspiró una oleada de productos con plásticos de colores en toda la industria. La "i" de su nombre se convirtió en el prefijo de una dinastía de productos que cambiarían el mundo: iBook, iPod, iPhone, iPad. La filosofía del iMac sigue viva, con colores en la gama iMac actual y la idea de que la tecnología más compleja debe sentirse simple. Apple invirtió 100 millones de dólares en una campaña de marketing para promocionar el iMac, lo que ayudó a devolver a la empresa al centro del mapa cultural. Veintisiete años después, el legado del iMac es inmenso, y su influencia se puede ver en la industria tecnológica actual.