La Slim Fit Camera se acopló encima de la tele Samsung, permitiendo videollamadas con una experiencia más natural y similar a tener a los familiares en el salón. La instalación fue sencilla y la configuración solo requirió unos minutos. La cámara se integra bien en el borde del televisor y no pelea con los cables. La calidad de la imagen es buena, incluso con poca luz, y el sonido sale por los altavoces del salón. La postura cambia al usar la tele en lugar del móvil, permitiendo una conversación más relajada. La cámara también se puede usar para entrenamiento, como 'cámara de cocina' y para reuniones de trabajo. La Slim Fit Camera no pretende deslumbrar, pero devuelve conversaciones que se parecen a las de toda la vida, con gente en tamaño real, a la distancia de un sofá. Se puede ajustar el encuadre automático y el audio con una barra de sonido o el modo de voz del televisor. La calidad de la imagen puede verse afectada si el WiFi es inestable.