China intenta unificar su industria de semiconductores para competir con EE.UU. y Europa, pero enfrenta dificultades debido a la fragmentación y los intereses enfrentados. El plan de fusionar empresas para crear campeones nacionales no avanza al ritmo deseado, con 26 acuerdos anunciados este año, pero ocho de ellos ya han fracasado. La estrategia de Beijing se centra en la autosuficiencia, pero la realidad es que la industria china de chips está dispersa y poco eficiente. Mientras tanto, EE.UU. y Europa están recobrando fuerza en el sector, con acuerdos como el de AMD y NVIDIA. China necesita urgentemente una reestructuración para competir en el mercado global de semiconductores. El gobierno chino ha invertido en Shenzhen y Shanghái para producir semiconductores de última generación, pero la realidad es que se pisan entre ellas. El sector de la automoción chino está bloqueando todo lo que venga de EE.UU. para que sus fabricantes opten por las opciones nacionales.