Bill Gates, fundador de Microsoft, admitió en su libro 'Código fuente: Mis inicios' que tenía el hábito de posponer las tareas y estudiar solo antes de los exámenes durante su época en Harvard. Este comportamiento se trasladó a sus inicios profesionales en Microsoft, afectando la productividad y motivación de su equipo. Sin embargo, gracias a la relación con clientes japoneses, conocidos por su disciplina y control de plazos, Gates cambió su enfoque. Las empresas japonesas no toleraban retrasos y enviaban a alguien para vigilar el progreso de Microsoft. Esto fue el revulsivo que Gates necesitaba para modificar su gestión del tiempo. El proceso de cambio requirió una profunda revisión de sus rutinas personales y profesionales. Gates demostró que, aunque la transformación no fue inmediata, el aprendizaje derivado de aquellas exigencias fue determinante para redefinir su desarrollo personal y la cultura de trabajo de Microsoft. Gates estimó que necesitó 'un par de años' para superar lo que llamó un 'ciclo insano'.