Durante años, se consideró de sentido común remojar platos y sartenes antes de meterlos en el lavavajillas. Sin embargo, esto puede ser contraproducente con lavavajillas modernos que vienen con IA, como los Samsung, que dosifican tiempo, temperatura y presión según la suciedad detectada. Si se remojan los platos, la máquina puede leer menos carga de suciedad y recortar el ciclo, lo que puede resultar en un lavado insuficiente. Los lavavajillas modernos trabajan con brazos pulverizadores, detergentes enzimáticos y sondas que ajustan el programa en función de la turbidez del agua. Remojar a mano puede descolocar esta coreografía y gastar agua innecesariamente. Sin embargo, hay situaciones en las que un remojo breve puede ser útil, como cuando hay suciedad reseca o equipos con filtros sensibles. Los programas de lavavajillas, como el prelavado o el intensivo, pueden sustituir perfectamente el remojo manual. Cambiar el ritual de remojo puede ahorrar agua y tiempo, y mejorar los resultados del lavado.