No es necesario cambiar de coche para disfrutar de una experiencia cómoda al volante, ya que con un soporte decente y algunos ajustes, el móvil puede cubrir casi todo lo que se echa de menos de Android Auto. La idea es crear un tablero claro con accesos grandes y lo mínimo imprescindible a un toque. Un buen soporte es fundamental, y los modelos que van a la rejilla del aire suelen quedar a la altura perfecta. También se pueden utilizar launchers específicos para conducción que muestran botones grandes para mapas, música, llamadas y mensajes. Otra opción es cambiar el launcher del día a día por uno ligero y configurable. Además, se puede convertir una tablet en pantalla de Android Auto utilizando emuladores que replican la interfaz de Android Auto. El emulador más popular cuesta alrededor de cinco euros. Para redondear la experiencia, se pueden configurar consejos de uso como voz primero, mapas y música a un toque, brillo y batería bajo control, y notificaciones filtradas.