Tras el lanzamiento del Google Pixel 10, algunos usuarios han reportado fallos en la pantalla, que se vuelve con una especie de niebla de colores. El problema parece estar relacionado con el software, ya que se arregla solo después de unos minutos. Los usuarios afectados han comentado que apenas tenían unos días de uso y que el teléfono seguía respondiendo, pero no se podía usar debido a la pantalla distorsionada. Google está en contacto con los usuarios y tramitando devoluciones directas o a través de sus socios. El problema podría estar relacionado con los drivers de la GPU, ya que también se han reportado problemas de rendimiento en juegos. El precio del terminal es de más de 1.000 euros. Google no se ha pronunciado oficialmente sobre el problema, pero está aceptando RMA y sustituyendo los terminales por otra unidad nueva.