China ha ordenado que los centros de datos deben funcionar con al menos un 50% de chips nacionales, lo que puede afectar a NVIDIA. Esta medida se implementó primero en Shanghái en marzo del año pasado y ahora se extiende a todo el país. La idea es reforzar las infraestructuras de Inteligencia Artificial y reducir la dependencia de tecnología extranjera. La mayoría de los modelos de IA chinos siguen basándose en el ecosistema CUDA de NVIDIA, por lo que adaptarlos a chips nacionales como los Ascend de Huawei requiere un trabajo extra. Solo compañías como SiliconFlow han logrado avances notables en la optimización de los chips Ascend. La transición a una infraestructura 100% local no será inmediata ni sencilla, pero China quiere acortar los plazos y hacer una transición lo más paulatina posible.